<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>A lo grande</title>
	<atom:link href="http://alogrande.org.ar/revista/?feed=rss2" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://alogrande.org.ar/revista</link>
	<description>Publicación del Centro de Promoción del Adulto Mayor (CEPRAM)</description>
	<lastBuildDate>Fri, 25 Dec 2009 13:54:20 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.8.3</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Un exquisita y desconocida torta: Guiness Cake</title>
		<link>http://alogrande.org.ar/revista/?p=529</link>
		<comments>http://alogrande.org.ar/revista/?p=529#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 25 Dec 2009 13:16:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José María Las Heras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias de vida y de cocina]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://alogrande.org.ar/revista/?p=529</guid>
		<description><![CDATA[Es muy difícil encontrarla en libros de gastronomía. Aunque de orígenes diferentes dado los gustos eclécticos de la gastronomía argentina bien puede pegar en la sobremesa después de unas picantes empanadas criollas. Su origen es de la comunidad Amish &#8211; ¿se acuerdan de la película “Testigo en Peligro” &#8211; secta cristiana conservadora del ala mas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Es muy difícil encontrarla en libros de gastronomía. Aunque de orígenes diferentes dado los gustos eclécticos de la gastronomía argentina bien puede pegar en la sobremesa después de unas picantes empanadas criollas. Su origen es de la comunidad Amish &#8211; ¿se acuerdan de la película “Testigo en Peligro” &#8211; secta cristiana conservadora del ala mas radicalizada de la Reforma  Protestante.  Pero la hora de comer no hay ideologías ni creencias, y manos a la obra.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full align=" style="border: 1px solid black; margin-left: 15px; margin-right: 15px;" title="DSC01653-1" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/12/DSC01653-1.JPG" alt="DSC01653-1" width="450" height="600" align="left" /></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>Calentar 340 c.c de cerveza negra con 130 gramos de azúcar negra, 200 gramos de manteca y 450 gramos de pasas negras sin semillas. Cocinar todo unos diez minutos sin hervir, y dejar se enfrié a temperatura ambiente. Por separado batir bien tres huevos y agregar a la mezcla anterior. Y después se agrega 500 gramos de harina 0000 – ¡Que no sea leudante! – cernida con dos cucharaditas de bicarbonato de sodio y una cucharada de especias dulces. ¿Qué son las especias dulces?, es una combinación de especies finas no picantes como pimienta negra, canela molida, jengibre, nuez moscada y clavo de olor. Pueden conseguirlas en buenas especieras y ahí una mezcla en envases de origen libanés que son excepcionales. Sino con paciencia mezcle las que tiene en su casa en forma equilibrada aunque un poquito menos de jengibre por su fuerte sabor.</em></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em><br />
Mezclar todo muy bien y poner en un molde alargado y cocinar a 160º unos 40 a 50 minutos. Por supuesto pruebe antes de sacarlo con la punta de un cuchillo. Un suave color marron renegrido es otra pista para saber cuando este a punto.</em></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em><br />
Para servirlo haga un salsa tibia – no la haga hervir -con 100 gramos de manteca, 100 cc de whisky y azúcar negra y póngala sobre la torta cortada en tajadas.</em></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: center;"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Si tiene paciencia  para esperar envuelva el Guinness Cake en papel metálico y guárdelo en la heladera una semana. Cuanto más tiempo mejor: se concentraran los sabores de las especies. Cuando lo saborean pregunten a sus comensales de que esta hecho. Adivinaran algunos gustos pero la mayoría no. Muchos lo confunden con la torta galesa.<br />
Un buen maridaje es un vino oporto de calidad. El vino marca Malamado – bien fresco- es ideal pero nada barato. Para nuestros raídos dinerillos se puede preparar en casa– con un buen tetabrik tinto &#8211; un vino especiado caliente (Gluhwein) de origen alemán.<br />
¡Esta receta se las debo para otra vez o me la piden a mi email lasherasasociados@hotmail.com.!</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-532       aligncenter" style="border: 1px solid black; margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="foto jose maria las heras-1" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/12/foto-jose-maria-las-heras-1.JPG" alt="foto jose maria las heras-1" width="360" height="400" /></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://alogrande.org.ar/revista/?feed=rss2&amp;p=529</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Los jóvenes unidos por el amor y el espanto a la política</title>
		<link>http://alogrande.org.ar/revista/?p=512</link>
		<comments>http://alogrande.org.ar/revista/?p=512#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 24 Dec 2009 15:11:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Blanca Córdoba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Informe]]></category>
		<category><![CDATA[Featured]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://alogrande.org.ar/revista/?p=512</guid>
		<description><![CDATA[No todos los chicos de la clase media-alta piensan y sienten lo mismo frente a la política. Entre los pobres, las miradas también son diferentes. Por primera vez, un estudio psico-social, logra establecer las causas más profundas de este vínculo en Córdoba. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-516" title="protesta-2" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/12/protesta-2.jpg" alt="protesta-2" width="800" height="323" /></p>
<p style="text-align: justify;">Una investigación sobre los jóvenes y la política logró precisar con rigor científico los componentes más profundos de esta relación. El estudio reciente reveló que no depende de la clase social el interés o la apatía que cada uno de ellos tiene por esta actividad. En la universidad como en la villa hay amor y espanto, rechazo y reivindicación, compromiso e indiferencia con la política entendida en su sentido amplio.<br />
Tras despejar de estereotipos a una y a otros, la investigadora de la Facultad de Psicología, Andrea Bonvilliani, logró dar cuenta de las complejas maneras en que chicas y muchachos piensan, sienten, valoran, dan sentido al orden político y como actúan para mantenerlo o transformarlo. El trabajo que demandó tres años, muestra cómo cambian las visiones, las actitudes y las acciones de los jóvenes cordobeses según sus identidades sociales, es decir la autoimagen que cada uno construyó de sí mismo en el contexto de su grupo social.<br />
Estas diferencias quedaron en evidencia cuando se contrastaron sus opiniones según su nivel económico (alto-bajo), la elección de la carrera universitaria (como expresión de la elección de un proyecto de vida) y la participación o no en movimientos de base. Con estos cuatro factores, Bonvilliani logró detectar cuatro identidades sociales entre los cordobeses que moldean cuatro tipos de subjetividad política, entendida como trama compleja de sentidos.</p>
<h4>No todos son iguales</h4>
<p style="text-align: justify;">Del cruce de datos salta a la vista que no es la clase social lo que marca la toma de posición o la llamada subjetividad política (aspectos psicológicos y contextuales). En los sectores medios y medios altos, estudiantes de carreras humanísticas y sociales, se paran frente a la política de una manera muy diferente a quienes cursan en Facultades de las ciencias duras (ingenierías, entre otras). Y en las clases bajas, los jóvenes que participan en organizaciones sociales, tienen una mirada distinta a quienes no lo hacen.</p>
<h4>Los protagónicos</h4>
<p style="text-align: justify;">
Los alumnos de humanidades y los pobres movilizados tienen una subjetividad política protagónica, aunque los primeros por elección y los cadenciados, por necesidad. En cambio, en los otros dos grupos esa subjetividad es delegativa, siendo apática en unos y clientelar en los carenciados. <img class="size-full wp-image-517" style="border: 1px solid black; margin: 5px 10px;" title="Secundarios1" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/12/Secundarios1.jpg" alt="Secundarios1" width="400" height="300" align="right" />Aquellos que eligen por decisión propia vincularse a lo político están motivados por un ideal de ciudadanía participativa: “La participación no es sólo el voto, el acto de ir a votar, sino la forma de convertir el voto en participación es cuando tiene un trabajo anterior, cuando vos tenés un proceso de discusión, hay participación cuando vos comprometés parte de tu vida”(estudiante de Sociología).<br />
Los chicos que lo hacen por necesidad, es porque son conscientes del valor del grupo, de la lucha por sus derechos y porque formar parte de un comedor comunitario o una ONG es una estrategia de supervivencia. “Que la gente participe cuesta muchísimo pero es necesario porque es como que toda esta cultura de las dádivas, del asistencialismo, del clientelismo, o sea, se entiende que por ahí se necesita ¿no?, por eso digamos tenemos el plan como para poder movernos&#8230; pero  nosotros queremos entre todos hacer algo, si estamos viendo que tenemos una necesidad, que a nuestros hijos les faltan los alimentos o sea, nos juntemos y lo hagamos veamos cómo lo solucionamos” (coordinadora de BdP a nivel territorial).</p>
<h4 style="text-align: justify;">Los indiferentes</h4>
<p style="text-align: justify;">Contrariamente, los otros estudiantes no tienen ninguna razón para relacionarse con la política y la rechazan en todo sentido porque sólo están comprometidos con su proyecto personal y acciones privadas. “Ser solidario por ahí, por ejemplo, mi papá está en el Rotary Club y juntan fondos o hacen festivales para chicos sordos, eso es también ser ciudadano, participar en este tipo de cosas. Pero no creo que esa sea una forma de participación política, porque es como que no hay algo detrás, uno va, ayuda, pero no hay ningún otro interés, no es que uno ayuda para&#8230; para hacerse conocido y después empezar&#8230; algún cargo, no. Vos vas, hacés las cosas, es como que no tienen difusión, no es que se busca algo detrás de esto&#8230;.. y en la política no se hace nada gratis” (estudiante de Ciencias económicas).<br />
Mientras que el otro grupo de pobres lo hacen sólo por la expectativa de recibir ayuda de los políticos y muestran una tendencia hacia la fragmentación grupal y resignación del lugar social asignado. “Nosotros nos sentamos a esperar que nos traigan&#8230;. es como que nos estamos conformando a veces con lo que nos dan de arriba” (joven carenciada, no participa de organizaciones sociales específicas)</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-full wp-image-520" style="border: 1px solid black;" title="jovenes marcha" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/12/jovenes-marcha.jpg" alt="jovenes marcha" width="800" height="250" /></p>
<h4 style="text-align: justify;">Igualados</h4>
<p style="text-align: justify;">De lo relevado surgieron además, constantes que igualaron a todos. Los jóvenes de Córdoba sin distinción se informan predominantemente a través de la televisión; tienen un rechazo generalizado a la clase política actual, identifican esta disciplina  exclusivamente con la actividad de representación que realizan los políticos profesionales en el ámbito de lo público-estatal. Y lo nombran: corrupción, robo, chamuyo. Finalmente, todos acuerdan con formas alternativas de participación, como petitorios, asambleas y marchas, y creen que está desalentada por las promesas incumplidas, por el temor a quedar pegados y por falta de tiempo.<br />
El estudio de Bonvilliani en clases contrastantes acerca pistas para comprender más a las nuevas generaciones, permite reconocerse en las posiciones de los más jóvenes, reflexionar sobre la construcción que cada uno hizo y pensar el futuro a través de ellos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://alogrande.org.ar/revista/?feed=rss2&amp;p=512</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Susques</title>
		<link>http://alogrande.org.ar/revista/?p=431</link>
		<comments>http://alogrande.org.ar/revista/?p=431#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 28 Sep 2009 14:50:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pascuali</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crónicas de Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[Featured]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://alogrande.org.ar/revista/?p=431</guid>
		<description><![CDATA[Conocer la Puna o una parte de ella y su gente fue para mi siempre un deseo brotado al haber leído, en mis mocedades, una novela que se desarrollaba en aquella región y lógicamente con los personajes naturales de la zona]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>Forastero: No pases de largo mi pueblo. Los pueblos no se ven con los ojos en ráfagas.<br />
Demórate en el vino y en la paz de mi gente, porque el amor del pueblo es de pocas palabras.<br />
Algún día, allá lejos, beberán por nosotros y mis pueblos dormidos mirarán por tus lágrimas.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Armando Tejada Gómez.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Creo que para hablar de un viaje, el lugar visitado, de las sensaciones vividas, de los recuerdos que tu espíritu transporta para recordarlos en tu intimidad o con tus amigos, no debes olvidar los caminos, sus sorpresas, porque están llenos de ellas y van construyendo en tu memoria la nostalgia por esa tierra, por su gente y la geografía que se entregó sin mezquindades para que la disfrutaras. De esa manera cada rincón se constituye en una parte tuya.</p>
<p>Digo esto para que estas líneas y estos recuerdos sean una parte de mí, depositados para, como dice Tejada Gómez, deberlos y compartirlos como el vino que se saborea entre amigos.</p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-488" style="border: 1px solid black; margin: 5px 10px;" title="capilla2" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/10/capilla2.jpg" alt="capilla2" width="400" height="300" align="left" />Conocer la Puna o una parte de ella y su gente fue para mi siempre un deseo brotado al haber leído, en mis mocedades, una novela que se desarrollaba en aquella región y lógicamente con los personajes naturales de la zona.</p>
<p>Ese deseo se vio alimentado cuando llegó a mi una postal de Susques, que orgullosamente mostraba su antigua Iglesia.</p>
<p>Yo, aficionado a pintar Capillas, ranchos y taperas, me sentí tentado de hacerlo con ese monumento nacional, lo que se sumó a mi afán de conocer el lugar. Sin embargo, percibía que había en ello algo más que me llamaba a viajar.</p>
<p>Hacerlo implicó un viaje hasta Pumamarca, bordear la hermosa Quebrada de Humahuaca y comenzar a recorrer la Cuesta del Obispo, cuyas curvas te ofrecen verdes panoramas. La imaginación te pinta sobre los cerros figuras con formas extravagantes, o la silueta de una mujer recostada, cuya cabeza se hunde en una profunda quebrada y te inclina a pensar en los misterios que se esconden en esas profundidades.</p>
<p>Para aumentar tu asombro, las laderas se cubren en flores amarillas y surgen entre ellas los elegantes cardones. Ves el camino caracolear, y en una de esas vueltas, aparece una “Apacheta”, montículo de diversos objetos que depositan los cerreros en homenaje a la Pacha Mama. Todo el viaje es sorpresa, como cuando aparece la Salina Grande, el mar de la película “La deuda interna”. De pronto, la admiración se sensibiliza nuevamente ante la presencia de una Hermita, que con la humildad de sus líneas, contempla el paisaje invitando a una oración.</p>
<p>La ruta, excelente, la llaman la “Ruta del Mercosur” por unir Argentina y Chile.</p>
<p>De pronto cambia la visión. Un fondo de cerros marrones, desnudos, llenos de socavones y a su pie, Susques, llamada “La portada a los Andes”.</p>
<p>He llegado. Un pueblito de adobes, con casas iguales en altura, pequeñas ventanas, hospedajes simples, sin baños privados. Cuenta, sin embargo, con el trato cordial de parte de su gente, poco habladora, pero que te ofrece todo lo que tiene. Cometí la imprudencia de pedir las llaves de mi pieza, por lo que recibí como respuesta “aquí no se usan llaves”. Todo está a mano.</p>
<p>Digamos que se había completado una parte del viaje.</p>
<p>Fui a conocer la Iglesia, dedicada a la Virgen de Belén. Mi encuentro con ese Monumento Nacional fue muy emotivo para mí. El origen del templo data del año 1598. Tiene toda la simplicidad y la belleza de aquellos tiempos: paredes blancas cuya monotonía la rompe la pintura de la escuela Cuzqueña, la rusticidad de los cardones que sostienen sus techos de paja, el Púlpito y el Altar Mayor. Silencio…silencio que es parte de la decoración, porque sabemos que no puede haber algo más simple que el silencio. Allí todo es austero, desde los pisos ancestrales hasta las flores de los feligreses. La quietud se rompe solo con el sonido de las campanas, traídas desde Chuquisaca, para el llamado a las ceremonias</p>
<p>La suerte me acompañó. Ese sábado se celebraba una misa por una niña del pueblo que cumplía quince años. Que hermoso…Ver reunida la comunidad cerrera, comprobar su humildad, verlos vestir sus mejores prendas, simples, modestas, oler sus aromas naturales, y al recibir el Saludo de la Paz, sentir sus manos rústicas por las piedra y abiertas por el afecto demostrado al forastero, único rubio del lugar. Cintas coloridas en la cabeza de las mujeres de brillante pelo renegrido completaban sus mejores galas.</p>
<p>Recorrí las calles cubiertas por la arenilla que bajaba de los cerros cercanos y con el silencio como compañero del paseo.</p>
<p>El cerrero es naturalmente callado. Con el único que pude mantener alguna charla fue con Don Martinez, dueño de un local que ostentaba en su frente un cartel que anunciaba “Farmacia” y “Almacén”, donde se podía adquirir una aspirina, una cerveza, galletitas, yerba, remedios y pañales que él se encargaba de traer de Jujuy. O bien proveerse de “algo especial”, tal como pidió un joven desde un rincón.</p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-489" style="border: 1px solid black; margin: 5px 10px;" title="susques calle" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/10/susques-calle.jpg" alt="susques calle" width="400" height="300" align="right" />Don Martinez me contó que el señor que estaba sentado en la ochava de la casa de la esquina elegía todos los días ese lugar, y permanecía allí hasta que calentara el sol. Sólo lo abandonaba cuando debía cobrar su jubilación. También me comentó sobre la señora que cruzaba la calle acompañada de una vicuña, y que cada jornada la llevaba al río a tomar agua. Era su capital que cuidaba para vender su lana y con ello mantenerse.</p>
<p>La señora en su recorrido se detuvo un instante, se agachó y dejó el testimonio de haber satisfecho una necesidad fisiológica</p>
<p>La noche llegó con menos silencio porque, siendo viernes, desde lejos se escuchaban los acordes de una Cumbia Villera.</p>
<p>Un baño de agua caliente, surtida a través de una “estufa”, repuso el físico. Me invitaron a probar un estofado de vicuña y empanadas. Lo hacen como hospitalidad, para que te sientas bien atendido y lo logran.</p>
<p>Durante el día había quedado asombrado por el vuelo de cóndores coronando aquella escenografía y ahora, ya de noche, el lucero era para la admiración. Su tamaño, su luz, parecía una antorcha brillante prendida del cielo. Bien vale regalarse un tiempo de contemplación y guardar el espectáculo en las alforjas para revivirlo en cualquier momento.</p>
<p>Al día siguiente, continué caminando por otro sector y de pronto me encontré frente al cementerio, ubicado en lo que podríamos denominar un barrio de Susques.</p>
<p>La Capilla del lugar es una reliquia que data del siglo XVIII ubicada en el centro del Camposanto. Abrí el portoncito de entrada y contemplé lo que me rodeaba, la humildad de las tumbas, las gastadas flores de papel, que el viento acariciaba levemente, entregándose a la caricia que homenajeaba a quién iban destinadas. Escuché de nuevo el silencio, pero esta vez era un silencio místico que no me atreví a cortar. Me sentí un intruso, era en la vida su único lugar y yo no tenía derecho a vulnerarlo.</p>
<p>Aseguro que la austeridad que me rodeaba nunca la había sentido antes, al punto de que era casi posible palparla. Oré por los que allí descansaban, aunque no entré. Ese lugar era para ellos, quizás lo único que ganaron en su vida terrenal.</p>
<p>Antes de regresar, volví a la capilla y me encontré con la más agradable de las sorpresas que como Católico podía tener. En una pequeña piecita, dentro del templo, brillaba la luz de una vela. Entré y, ¡oh, sorpresa! allí se veneraba la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro. Era la misma estampa, con el mismo marco y de igual color que el que mi madre, estando embarazada de mí, había comprado a un vendedor ambulante en Oncativo, donde residíamos, como una ofrenda para que me protegiera y que aún conservo como una reliquia.<br />
Regresé. Dejé atrás la escenografía marrón, los adobes, la señora de la vicuña, el hombre tomando sol, el silencio del camposanto y a Don Martínez con su particular Farmacia. Me abrazó nuevamente el verde. La mujer de la montaña había desaparecido, quedaban las abras y quebradas, las florecillas amarillas y los espinudos cardones, que parecían despedirme nostalgiosos. No pude menos que repetir “mire que es lindo mi país, paisano”</p>
<table style="border: 0pt " border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" align="center">
<tbody>
<tr>
<td><img class="size-full wp-image-490 aligncenter" style="border: 1px solid black;" title="capilla_susques" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/10/capilla_susques.jpg" alt="capilla_susques" width="400" height="299" align="left" /></td>
<td width="15"><span style="color: #ffffff;">dd</span></td>
<td>
<table style="width: 415px; border: #d7171f 0pt solid;" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" align="center">
<tbody>
<tr>
<td style="background-color: #d7171f"> </td>
<td style="background-color: #d7171f">
<h2><span style="color: #ffffff;">Susques</span></h2>
</td>
<td style="background-color: #d7171f"> </td>
</tr>
<tr>
<td style="background-color: #d7171f;"><span style="color: #888888;"> </span></td>
<td style="background-color: #d7171f;"><span style="color: #ffffff;"><strong>Silencio,<br />
silencio místico.<br />
Misterio de sombras agrestes,<br />
gigantes.<br />
Marco de terracota,<br />
abrazos de vientos<br />
desafíos al tiempo.<br />
Imperio de cerros<br />
bajo cielo infinito<br />
y allá…<br />
espejismo tangible<br />
la Iglesia de Susques,<br />
la humildad de su gente,<br />
espiral que remonta<br />
descarnadas memorias,<br />
alabanzas con voz de quena,<br />
plegarias al Diosito bueno,<br />
a la madre tierra.<br />
Paisaje eterno<br />
donde se apuna el desierto<br />
y lo ciñe el cóndor. </strong></span><span style="color: #ffffff;"><strong>Silencio…<br />
Silencio místico&#8230;</strong></span></td>
<td style="background-color: #d7171f;"> </td>
</tr>
<tr>
<td style="width: 18px;"><img style="border: 0pt none; margin: 0px;" src="/revista/wp-content/images/cdvi.png" alt="" width="18" height="18" /></td>
<td style="background-color: #d7171f;"> </td>
<td style="width: 18px;"><img style="border: 0pt none; margin: 0px;" src="/revista/wp-content/images/cdvd.png" alt="" width="18" height="18" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #888888;"><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
</span></p>
<table style="width: 815px; border: #d7171f 0pt solid;" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" align="center">
<tbody>
<tr>
<td style="background-color: #d7171f"> </td>
<td style="background-color: #d7171f">
<h2><span style="color: #ffffff;">El Pórtico de los andes</span></h2>
</td>
<td style="background-color: #d7171f"> </td>
</tr>
<tr>
<td style="background-color: #d7171f;"> </td>
<td style="background-color: #d7171f;"><span style="color: #ffffff;"><strong>Susques, localidad jujeña de 671 habitantes, es uno de los pueblos más antiguos de la puna argentina. Ligada a luchas y conquistas por la independencia entre Argentina, Chile y Bolivia, posee una belleza enigmática con 2 capillas muy antiguas e historias muy remotas. Una de ellas, llamada iglesia de Nuestra Señora de Belén de Susques, fue construida por los lugareños en 1598 y conforma el santuario cristiano más antiguo de la provincia de Jujuy. De singular arquitectura, las uniones de sus vigas de madera de cardón a dos aguas están unidas mediante tientos de cuero debido a la falta de metal hierro. Por su valor e historia fue declarada Monumento Histórico Nacional. A la entrada de la ciudad se encuentra la Loma de Susques, sitio arqueológico, y el taller para la confección de artefactos en piedra cuarcita gris. También surcan su territorio parte de las Salinas Grandes, uno de los sitio más visitados por los viajeros que llegan a la región del noroeste de la República Argentina. Posee además aguas termales como Agua Caliente de Coranzulí y Agua Caliente de Tuzgle. Susques se encuentra en la traza de la RN 52, al oste de la provincia de Jujuy, en la frontera con Chile. Emplzada a unos 3896 metros por sobre el nivel del mar, es una de las localidades más elevadas de nuestro país. Desde las planicies se pueden observar a la distancia diversas &#8220;sierras&#8221; multicolores con picos nevados, ramales de la elevada cordillera de los Andes. Un par de kilómetros al sureste de Susques se encuentra la confluencia de los torrenciales arroyos (calificados &#8220;ríos&#8221; por sus profundos y anchos cauces pedregosos así como por sus importantes caudales en época de deshielos). El clima es frío y seco, típico de la región altiplánica, y la vegetación está representada por cardones, tola, malva y añagua. La fauna está constituida por vicuñas, cóndores, vizcachas y zorros.</strong></span></td>
<td style="background-color: #d7171f;"> </td>
</tr>
<tr>
<td style="width: 18px;"><img style="border: 0pt none; margin: 0px;" src="/revista/wp-content/images/cdvi.png" alt="" width="18" height="18" /></td>
<td style="background-color: #d7171f;"> </td>
<td style="width: 18px;"><img style="border: 0pt none; margin: 0px;" src="/revista/wp-content/images/cdvd.png" alt="" width="18" height="18" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: right;">Imágenes extraídas de: <a href="http://www.camdipsalta.gov.ar" target="_blank">www.camdipsalta.gov.ar</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://alogrande.org.ar/revista/?feed=rss2&amp;p=431</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La noche  en que todos pudimos ser Santiago Pampillón</title>
		<link>http://alogrande.org.ar/revista/?p=437</link>
		<comments>http://alogrande.org.ar/revista/?p=437#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 01 Sep 2009 13:01:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura Molina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Las marcas de la memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Featured]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://alogrande.org.ar/revista/?p=437</guid>
		<description><![CDATA[Septiembre 7 de 1966. 19 hs. Circunstancia: marcha universitaria reprimida por fuerzas de la ley. Un estudiante cae herido de bala en la vereda del Cinerama. El proyectil provino de un policía. Santiago Pampillón, mendocino, 24 años, estudiante de la Facultad de Ingeniería Aeronáutica y trabajador de IKA. Muere cinco días después en el Hospital de Urgencias.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="width:47%; float: left; padding-right: 6%; display: inline;" class="post_column_1"><p>Yo llevaba poco más de un año en Córdoba, a la que había venido de mi Chaco natal, a estudiar kinesiología en la Universidad Nacional de Córdoba.</p>
<p>Era 1966, hacía poco que un golpe de Estado había derrocado al presidente Illia y que Juan Carlos Onganía había tomado el poder. Una de sus primeras medidas fue la intervención y ocupación de las universidades públicas. Esto generó una rápida reacción del estudiantado que nos llevó a una huelga por tiempo indeterminado.</p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-441" title="sp01" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/09/sp011.jpg" alt="sp01" width="400" height="400" /></p>
<p>Con asombro veía cada día, la efervescencia que se desarrollaba y crecía literalmente a mi alrededor. Por aquellos días yo vivía en Colón y la Cañada, paso obligado de manifestantes, camiones hidrantes (al que llamábamos Neptuno) y sirenas policiales.</p>
<p>Una noche de septiembre de ese mismo año hubo una gran convocatoria de todas las agrupaciones universitarias apoyadas también por los movimientos obreros, para decidir la continuidad o no de la huelga.</p>
<p></div>
<div style="width:47%; float: left; padding-right: 0; display: inline;" class="post_column_1"><p>
<p>Una multitud nos dimos cita en la plaza Colón. Ni bien empezaron los oradores, la policía arremetió contra nosotros que tomamos la avenida Colón hacia el centro para ponernos a resguardo de las fuerzas de choque. Salimos corriendo. Una masa humana y yo en ella, todos tratando de ponernos a salvo de las granadas de gases lacrimógenos, que hacían el aire irres- pirable y de un camión hidrante que despiadadamente nos seguía y barría todo lo que se movía, con un chorro de agua azul a alta presión.</p>
<p>Y así llegamos a la galería Cinerama (el lugar de moda en esa época), perseguidos por la policía montada y la infantería que avanzaba fantasmagórica, envuelta en nubes de gases con sus máscaras protegiéndolos, y nosotros con ahogos y lágrimas que nos enceguecían. Nos invadía una sensación de desorientación, no sabíamos por dónde seguir, estábamos cercados. Fue entonces, cuando escuchamos los primeros tiros.</p>
<p>El miedo nos paralizó, de inmediato corrió la voz, uno de los nuestros había caído. Un estudiante, lo que nunca hubiéramos querido escuchar. La galería Cinerama se había teñido de sangre.</p>
<p>Carlos mi novio, hoy mi esposo, me tomó de la mano y salimos corriendo. como pudimos, refugiándonos en la confitería La Jolla de Colón y Tucumán. Muchos otros nos siguieron y entre ellos, una chica que llevaba adoquines apretados contra su cuerpo. Gritaba en un estado de histeria que no le permitía discernir el peligro que representaban esas piedras cuadradas que cargaba como armas en sus manos. Con Carlos la convencimos y logramos que las dejara escondidas en el baño. Después, nos sentamos en una mesa y pedimos algo, simulando ser clientes. A los minutos entró la policía, (¿o sería el ejército?, ya no recuerdo bien), formó un doble cordón a la entrada de la confitería y en medio de empujones, gritos destemplados, y palpación de armas, nos hicieron salir a la calle.Y nos dejaron ir.</p>
<p>Al día siguiente, con consternación, supimos que el estudiante baleado se llamaba Santiago Pampillón, un mendocino que como cualquiera de nosotros había llegado a Córdoba con una valija llena de ilusiones en pos de un título de ingeniero aeronáutico, que nunca conseguiría y de una beca que le permitiera seguir los estudios en Estados Unidos. A cambio de sus sueños y sin haberlo buscado, se convirtió en la bandera que durante mucho tiempo levantamos los estudiantes enardecidos por tanta persecución. Los años siguientes traerían más luchas, más represión y ríos de sangre joven, pero eso es para contar otra historia.</p>
<p></div></p>
<table style="border: 0pt solid #939598; width: 815px;" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" align="center">
<tbody>
<tr>
<td style="background-color: #939598"></td>
<td style="background-color: #939598">
<h2><span style="color: #000000;">Para hacer memoria</span></h2>
</td>
<td style="background-color: #939598"></td>
</tr>
<tr>
<td style="background-color: #939598;"></td>
<td style="background-color: #939598;">
<h3><span style="color: #000000;"><strong>CRONOLOGÍA </strong></span></h3>
<p><span style="color: #000000;"><strong>28/6/66: golpe de estado al gobierno constitucional de A. Illia. </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>2/7/66: la dictadura anuncia que la Revolución Argentina no tiene plazos sino objetivos. Se decreta la disolución de los partidos políticos y se suspende la actividad parlamentaria y partidaria. </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>15/7/66: EE.UU reconoce a la dictadura de J.C. Onganía. </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>18/7/66: la dictadura interviene el sindicato de los petroleros, el primero de una larga lista. </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>29/7/66: la dictadura interviene todas las universidades nacionales, se expulsan estudiantes y profesores. </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>30/7/66: la Coordinadora de Estu- diantes Universitarios de Córdoba convoca al paro general estudiantil. </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>7/9/66: acto estudiantil organizado desde la clandestinidad. La concen- tración en Plaza Colón es cercada por la policía, carros de asalto y el Neptuno que arroja agua de color para identificar a los manifestantes. Cae abatido Santiago Pampillón </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>13/3/67: la dictadura devalúa la moneda un 40%. </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>31/3/67: la dictadura congela los salarios. </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>15/5/69: en Corrientes muere el estudiante Juan J. Cabral de disparo policial. </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>17/5/68: en Rosario muere el estudiante Adolfo Bello de disparo policial. </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>21/5/68: en Rosario muere el estudiante Luis N. Blanco de disparo policial. </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>14/6/68: huelgas estudiantiles en Rosario, Córdoba, Tucumán, Buenos Aires y La Plata. </strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>6/12/71: en M. del Plata muere la estudiante Silvia Filler de disparo policial.</strong></span></td>
<td style="background-color: #939598;"></td>
</tr>
<tr>
<td style="width: 18px;"><img style="border: 0pt none; margin: 0px;" src="/revista/wp-content/images/lmdlmi.png" alt="" width="18" height="18" /></td>
<td style="background-color: #939598;"></td>
<td style="width: 18px;"><img style="border: 0pt none; margin: 0px;" src="/revista/wp-content/images/lmdlmd.png" alt="" width="18" height="18" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-443" title="sp02" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/09/sp02.jpg" alt="sp02" width="810" height="226" /></p>
<table style="border: 0pt solid #939598; width: 815px;" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" align="center">
<tbody>
<tr>
<td style="background-color: #939598"></td>
<td style="background-color: #939598">
<h2><span style="color: #000000;">Matar la flor</span></h2>
</td>
<td style="background-color: #939598"></td>
</tr>
<tr>
<td style="background-color: #939598;"></td>
<td style="background-color: #939598;"><span style="color: #000000;">El golpe de 1966, por parte de las Fuerzas Armadas al gobierno, débil pero constitucional, al fin, de la Unión Cívica Radical del Pueblo encabezado por Arturo Illia, puede leerse como un intento riguroso de disciplinamiento social, político, económico e ideológico al conjunto de fuerzas desatadas en aquellos años sesenta.<br />
Desarrollo económico y orden social obtenidos a través del autoritarismo constituyeron un paradigma seductor para muchos sectores. En ese proyecto restaurador confluyeron componentes internos e internacionales.</p>
<p>El proyecto de modernización económica no toleraba disidentes ni críticos, de ahí la funcionalidad de un gobierno autoritario que imponía orden en el movimiento obrero justificando su accionar en la necesidad de eficiencia y productividad.<br />
La Revolución Argentina tampoco toleraría cuestionamientos a sus rígidos modelos conservadores. Los jóvenes, los pensadores y todos aquellos que querían cambiar el mundo también comenzaron a ser enemigos del régimen. Por eso se intervinieron las universidades nacionales públicas.</p>
<p>Del lado de los componentes externos, la Guerra Fría planteaba una clara división de aguas entre las naciones; o se estaba con occidente, léase los Estados Unidos, o se estaba contra él. Todos los que no fueran pro, eran contras y ser con- tra era ser comunista; aunque en algunos casos, los intentos de no ser pro, hubieran nacido como proyectos anticolonialis- tas post 1945. Para sorpresa del statu quo occidental, las ten- tativas nacionalistas contra opresores extranjeros y aliados locales tuvieron éxito: el sudeste asiático, el norte de África, Cuba, demostraron a muchos que era posible cambiar la histo- ria. El espíritu de época se insufló de rebeldía y confianza en el propio protagonismo como principio rector de la proclama- da y siempre violada ¨autodeterminación de los pueblos¨.</p>
<p>En ese contexto, a la opresión interna signada por la pros- cripción del peronismo de Aramburu, el Plan CONINTES de Frondizi y el golpe de Onganía, ponían de manifiesto la gran dosis de autoritarismo en la cultura argentina; autoritarismo que era funcional a intereses extraños a los de amplios secto- res populares. El ejemplo de pueblos combatientes, infatiga- bles en sus luchas contra las injusticias llenó de esperanzas y contagió experiencias de resistencia en nuestra juventud.</p>
<p>Por eso los jóvenes tuvieron un papel primordial en la confrontación con el onganiato. Parecían ser las nuevas generaciones quienes estaban en mejores condiciones para suprimir la opresión y construir un mundo nuevo, por eso también fueron, los blancos privilegiados de la Revolución Argentina.</p>
<p></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><strong>Laura Valdemarca<br />
</strong></span></td>
<td style="background-color: #939598;"></td>
</tr>
<tr>
<td style="width: 18px;"><img style="border: 0pt none; margin: 0px;" src="/revista/wp-content/images/lmdlmi.png" alt="" width="18" height="18" /></td>
<td style="background-color: #939598;"></td>
<td style="width: 18px;"><img style="border: 0pt none; margin: 0px;" src="/revista/wp-content/images/lmdlmd.png" alt="" width="18" height="18" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://alogrande.org.ar/revista/?feed=rss2&amp;p=437</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Un puente de girasoles para acercarse a la abstracción</title>
		<link>http://alogrande.org.ar/revista/?p=392</link>
		<comments>http://alogrande.org.ar/revista/?p=392#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 30 Aug 2009 21:21:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marimé Bianchi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Para mirar mejor]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://alogrande.org.ar/revista/?p=392</guid>
		<description><![CDATA[Las obras de Van Gogh, Cezanne y Gauguin, entre otros, son una invitación amigable que nos ayuda a comprender y entender los lenguajes abstractos en las artes visuales de la Modernidad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><div style="width:47%; float: left; padding-right: 6%; display: inline;" class="post_column_1"><p>Hacia fines del siglo XIX (1880) se produce un movimiento artístico que luego, en el siglo XX, se denominará Postimpresionismo. No es un estilo ni un lenguaje específico en arte. Por el contrario, es una actitud. Es la oposición que diversos artistas le hacen al Impresionismo y sus recursos, que habían caído en una reincidencia, en un callejón con salidas facilistas. Si bien se forman y apoyan en el lenguaje impresionista, le dan al arte una serie de nuevos horizontes y redefiniciones. Cada uno con su imagen y singularidad anuncian los cimientos de las vanguardias artísticas y sus ejes conceptuales. Su móvil es la ruptura con las consignas del arte académico anterior, incluyendo al mismo lenguaje impresionista. Puede pensarse que, en realidad, cada movimiento en el arte occidental implicó un quiebre con el lenguaje precedente. Pero hasta entonces, los cambios se manifestaban dentro de un lenguaje figurativo. El corte con el naturalismo, con el concepto de figuración sostenido culturalmente, comienza con el postimpresionismo. De esta manera se convierte en el puente hacia lo que en el Siglo XX va a significar una ruptura radical: los lenguajes abstractos en las artes Visuales de la modernidad.<br />
Retrato de época<br />
El espíritu transformador del postimpresionismo tiene sus raíces en la segunda mitad del Siglo XVIII, momento histórico donde se inician profundos cambios políticos, sociales, tecnológicos y económicos (Revolución Industrial Revolución Francesa, y otras.), que progresivamente, durante todo el siglo XIX, transformarán la mirada y la concepción del hombre y su tiempo.<br />
El romanticismo, surge como oposición a la fuerza de la razón fundamentada en el arte clásico y hacia 1830 y 1840; el realismo se opone al romanticismo. En éste orden de cosas, donde se va gestando una nueva sociedad urbana e industrial con una dinámica de velocidad progresiva, no se puede omitir el invento de la fotografía. La preocupación del hombre por reflejar la naturaleza con precisión viene desde los griegos (siglo V a.C.) y con esa aspiración se abre un proceso de investigación y experimentación que logra<br />
materializarse en 1839, favorecido por el positivismo y las innovaciones técnicas y científicas de la época.Así, las Artes Plásticas, (sobre todo la pintura), dueñas de la memoria y del naturalismo hasta el momento, tienen que replantearse su significación y objetivos, sobre todo su función mimética de la realidad. Uno de los aspectos de esta crisis se da en el retrato.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-full wp-image-412" title="Autorretrato3" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/08/Autorretrato3.gif" alt="Autorretrato3" width="400" height="484" /></p>
<p style="text-align: justify;"></div> <div style="width:47%; float: left; padding-right: 0; display: inline;" class="post_column_1"><p><img class="alignnone size-full wp-image-402" title="Sunflowers" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/08/Sunflowers.jpg" alt="Sunflowers" width="319" height="420" /></p>
<p>Como género, era una fuente de trabajo y sustento para los pintores que enseguida ven suplantados sus pinceles por la fotografía, un medio más barato y pragmático. Pero aún la hegemonía del color la tenía la pintura y focalizándose en ello, se experimenta con la luz natural y el color al aire libre, surgiendo así el Impresionismo en 1874 y produciendo un giro del Realismo anterior. Su tema protagónico fue el paisaje y se caracterizó, ante todo, por la preferencia de cromatismo y la materia, captando los efectos fugaces de luz, del movimiento y su intervención en la atmósfera.<br />
Van Gogh y compañía.</p>
<p>A los artistas del Postimpresionismo ya no solo les interesa la luz; manifiestan ahora un interés por el dibujo tanto en su construcción como en los procesos que implican un análisis de la forma y la composición. También les preocupa captar la expresión: que la pintura no refleje únicamente lo fugaz y epidérmico, sino también zonas y cuestiones más profundas, reflexionando sobre las esencias, desen mascarando lo que subyace a la realidad aparente.<br />
Sus representantes son Paul Cezanne, Georges Seurat, Vincent Van Gogh, Henri de Toulouse-Lautrec y Paul Gauguin. Ellos son los herederos de todo un siglo de mutación en la mirada y en la poética del Arte, una confluencia de caminos y un puente hacia las vanguardias del Siglo XX.<br />
Cezanne y Seurat personalizan los lenguajes artísticos más racionales y cientificistas, anunciando el cubismo y la abstracción.<br />
Toulouse-Lautrec y Van Gogh cristalizan en su obra el impulso subjetivo de su emoción y sentimientos. En ellos el uso del color y la forma se amalgaman con su yo íntimo, apartándose del modelo objetivo. Anuncian el Expresionismo junto con el noruego Eduard Munch, creador de la pintura “El Grito”.<br />
Gauguin modifica el uso objetivo del color en el Impresionismo en base a una significación simbólica-subjetiva (esto de otra manera también lo hace Van Gogh). Reconstruye el dibujo y la composición de la obra con formas planimétricas de origen oriental. Adopta un modelo humano no occidental en la representación de la figura humana (Tahiti).<br />
Junto con Odilon Redón, artista independiente, será antecedente del simbolismo (movimiento que será la transición hacia el Surrealismo), Fauvismo y expresionismo.</p>
<p><strong>El arte en palabras</strong></p>
<p>Concluyo al fin con tres escritos, uno de Cezanne y dos de Van Gogh que sintetizan y transmiten con humor, inteligencia, dramatismo y por sobre todo con amor por lo que hacen, un rinconcito de ese momento tan trascendente en la historia del arte, en el que la creatividad aflora en todo su esplendor y hoy, a mas de cien años, consigue conmovernos y no dejarnos indiferentes. Hoy donde la sociedad de consumo ha llegado a un extremo aterrador, podemos todavía redescubrir la poesía, que a veces, con la mirada en el vacío, creemos perdida.<br />
</div><br />
…Llegará el día en que una zanahoria, que un pintor haya visto con ojos de pintor, podrá provocar una revolución. En el siglo XIX, (antes de Delacroix), se hacía un paisaje como compuesto desde afuera, sin comprender que la naturaleza yace más bien en lo hondo que en la superficie. Se puede modificar, adornar, emperejilar la superficie, pero con ello no se habrá rozado lo profundo. Los colores son la expresión de esa profundidad en la superficie, y crecen desde las raíces del mundo…Todo se organiza, árboles, rocas, casas por medio de manchas de color. Solo siguen existiendo colores, y en ellos, la claridad, el ser que los piensa…Los colores son el lugar en que nuestro cerebro se conecta con el universo. CEZANNE (1839-1906)<br />
Nunca recibí una ayuda tan eficaz (por parte de un modelo) como de esta mujer fea y ajada. Para mi es hermosa, y encuentro en ella precisamente lo que necesito. La vida paso sobre ella, y el sufrimiento y un destino adverso la dibujaron; ahora puedo yo hacer algo con ella.<br />
Cuando la tierra no esta arada, nada puedes sembrar en ella. Esa mujer esta arada…Por eso encuentro más en ella que en una multitud de mujeres intactas.</p>
<p>¿Cuál será el signo de que se ha logrado el objetivo? Es un penetrar laborioso a través de una férrea pared invisible, que parece alzarse entre lo que uno siente y lo que uno puede. VINCENT VAN GOGH (1853-1890)</p>
<table style="border: 0pt solid #ed028c; width: 815px;" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" align="center">
<tbody>
<tr>
<td style="background-color: #ed028c"><strong> </strong></td>
<td style="background-color: #ed028c"><strong><span style="color: #ffffff;">Yo Recomiendo</span></strong></p>
<h2><strong><span style="color: #ffffff;">Eduardo Giusiano<br />
</span></strong></h2>
</td>
<td style="background-color: #ed028c"></td>
</tr>
<tr>
<td style="background-color: #ed028c;"></td>
<td style="background-color: #ed028c;"><span style="color: #ffffff;"><strong>Eduardo Giusiano, artista cordobés nacido en Viamonte (1931) y radicado en Buenos Aires, es parte de la corriente llamada Nueva Figuración. Expresivo y emotivo, con una búsque- da visual reflexiva y meditada. Es un expresionista medido, controlado, poético. Recibió el premio mayor del Fondo Nacional de las Artes. Yo lo recomiendo por su sensibilidad y su poética en el uso del color. Hay una paradoja interesante en él: causa impacto por el contraste y por el uso de sutilezas a la vez. Su obra llega en un primer momento a través del contraste y la síntesis formal que lo acompaña; y a medida que nos vamos deteniendo en su obra, el color y su poética nos conmueven. Es tan meditado, cuidado y fuerte. Maneja sensaciones encontradas que conquista aún a aquellos no gustan de la abstracción.</strong></span></td>
<td style="background-color: #ed028c;"></td>
</tr>
<tr>
<td style="width: 18px;"><img style="border: 0pt none; margin: 0px;" src="/revista/wp-content/images/pi.png" alt="" width="18" height="18" /></td>
<td style="background-color: #ed028c;"></td>
<td style="width: 18px;"><img style="border: 0pt none; margin: 0px;" src="/revista/wp-content/images/pd.png" alt="" width="18" height="18" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://alogrande.org.ar/revista/?feed=rss2&amp;p=392</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El estado de la poesía en Córdoba, hoy</title>
		<link>http://alogrande.org.ar/revista/?p=347</link>
		<comments>http://alogrande.org.ar/revista/?p=347#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 26 Aug 2009 13:26:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Livia Hidalgo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://alogrande.org.ar/revista/?p=347</guid>
		<description><![CDATA[]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><div style="width:47%; float: left; padding-right: 6%; display: inline;" class="post_column_1"><p></p>
<p style="text-align: justify;">La pregunta sobre el estado de la poesía, hoy, es difícil de responder ya que implica desagregarla en diferentes aspectos.</p>
<p style="text-align: justify;">Si pensamos en la difusión de la poesía en Córdoba, existen eventos relacionados con la misma: en el marco de la Feria del Libro que anualmente se lleva a cabo, siempre hay un espacio para las propuestas poéticas. También, la Agencia Córdoba Cultura viene realizando desde hace varios años un encuentro anual de poesía. Hasta el año pasado la Municipalidad de Córdoba realizaba el ciclo “De los poetas”, espacio cedido fundamentalmente para la producción local. Actualmente, La Facultad de Lenguas tiene una programación relacionada con la poesía. La cátedra sobre Literatura de Córdoba en la Escuela de Letras de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC, además de incentivar el abordaje crítico sobre autores cordobeses, también es un medio de difusión de la producción local entre los alumnos de la Facultad y el público en general, ya que es posible participar de las clases como oyente. Concursos convocados por la Municipalidad de Córdoba o la Agencia Córdoba Cultura contribuyen a la edición y difusión de las obras premiadas. En el ámbito privado, acaba de inaugurarse un Café Literario en el Bar “Ramonita Moreno” ubicado en la Galería Tiempo Atrás, Belgrano 867. También existen varias revistas como El Banquete, Fénix, ABC, Asueto, etc. que brindan un lugar a la poesía. Antologías poéticas editadas en forma institucional como por ejemplo Zona de Poesía I y II del CEPRAM o privadas como Gente de Poesía, Jueves, Heptagonal, etc. que fundamentalmente son selecciones de los trabajos producidos por un grupo determinado. Cabe mencionar aquí la tarea de difusión realizada por los diversos Talleres Literarios que en su programación contemplan a los autores locales, ya sea por medio de su obra o por invitaciones realizadas a los propios poetas. Hay que mencionar además, que los propios autores difunden su obra realizando un evento en cada presentación de libros.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-full wp-image-372" title="demarchi" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/08/demarchi.jpg" alt="demarchi" width="352" height="550" /></p>
<p style="text-align: justify;">No obstante a todo lo que menciono, la sensación es que la poesía necesitaría de una difusión mucho más amplia para llegar al público en general.</p>
<p style="text-align: justify;">Si pensamos en la producción de poesía en Córdoba, gran parte de las realizaciones poéticas se llevan a cabo en el marco de diversos Talleres Literarios o Grupos Literarios, sobre todo en los que, independientemente de la edad, se inician en la actividad o en quienes buscan un ámbito para compartir su quehacer. Debo indicar aquí, que la producción de los autores que ya tienen una trayectoria reconocida se realiza en soledad, por tanto sólo es posible conocerla luego de la edición.</p>
<p>Si pensamos en la edición de poesía en Córdoba, creo que, sin excepciones, todas se concretan en editoriales independientes, la mayoría de las veces costeadas por el propio autor. Hasta no hace mucho existía el Fondo Estímulo a las Editoriales, otorgado por la Municipalidad de Córdoba, que facilitaba parcialmente las publicaciones. No hay en editoriales grandes, planes para la edición de obras poéticas de autores noveles o de mediana trayectoria. Sólo se editan autores consagrados. Existe un prejuicio en torno a que la poesía no vende. Por tanto, no se edita ni se difunde. Lo cual genera un círculo vicioso. Si a esto se agrega que los planes de estudios en las Universidades de Córdoba –a excepción de la Cátedra antes mencionada-, cada vez contemplan menos a la poesía orientando a los alumnos hacia la narrativa, la problemática se profundiza.</p>
<p style="text-align: justify;">Si pensamos en la calidad de la poesía en Córdoba, pienso que es heterogénea como en cualquier otro lugar del mundo. Seguramente el tiempo se encargará de seleccionar las obras que conformarán el acervo cultural de la provincia. Por lo pronto, ya existen voces ineludibles.</p>
<p style="text-align: justify;"></div><br />
<div style="width:47%; float: left; padding-right: 0; display: inline;" class="post_column_1"><p></p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-full wp-image-368" title="galloy" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/08/galloy.jpg" alt="galloy" width="380" height="262" /></p>
<p><em>Poemas pertenecientes al libro<br />
ISADORA –jardín de invierno-<br />
de Livia Hidalgo</em></p>
<p><strong>SAN FRANCISCO</strong></p>
<p>Su abuela canta y baila jigas de Irlanda.<br />
Ella la sigue con los brazos en cruz.<br />
La abuela recita los poemas de los bardos<br />
y ella se inclina sobre el mar.<br />
A ella le dicen de las copiosas lluvias de Irlanda<br />
y se mece tan suave como una palmera.<br />
No sabe del hielo. De las colinas<br />
que forman morrenas y turberas<br />
ella sólo cae<br />
con los pies desnudos sobre la arena.<br />
Ella viste una túnica de lino.<br />
No sabe de Irlanda. De barcos tristes.<br />
Ni del carro de toldo para cruzar la llanura<br />
americana.<br />
Ella se arrodilla sobre las rocas.<br />
Toma con las manos el vientre de la noche.<br />
Y baila.</p>
<p><strong>L O N D R E S    1899</strong></p>
<p>I</p>
<p>Parte a Londres en un buque que transporta ganado a Hull.<br />
Es O’Gorman como su abuela materna, como Camila fusilada por amor.<br />
A la deriva, es O’Gorman la sangre que la lleva.</p>
<p>El azar es Chelsea . El azar es la página sucia de un diario<br />
en el suelo de la vieja iglesia.</p>
<p>La fuerza es el discurso de Raimundo sobre la idea platónica del alma<br />
mientras el hambre acecha.<br />
En sandalias y con los pies desnudos ataviada con el velo transparente<br />
de la intemperie baila, Isadora Duncan.</p>
<p>II</p>
<p>Es la niebla de Londres.<br />
Son los vasos y bajorrelieves del Museo Británico.<br />
Es el deseo.<br />
Y Raimundo transportado bajo la luna en los jardines de Square.<br />
La niebla de la calle.<br />
Las reuniones ante el fuego en la casa de Patrick Campbell<br />
Es Carlos Hallé y el patio central de la New Gallery con sus plantas extrañas<br />
la fuente cercada de flores y siluetas que se abrazan.<br />
Son las manos de la madre en el teclado.<br />
El cielo que se abre.<br />
La voz de Douglas Ainslie leyendo a Swinburne, Keats y Wilde.<br />
Es el alba que apunta en el tejado.</p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-374" title="ameba_mediumcarrara" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/08/ameba_mediumcarrara.jpg" alt="ameba_mediumcarrara" width="372" height="480" /></p>
<p></div></p>
<table style="border: 0pt solid #5b2e91; width: 815px;" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" align="center">
<tbody>
<tr>
<td style="background-color: #5b2e91"></td>
<td style="background-color: #5b2e91">
<h2><span style="color: #ffffff;">Los Talleres del CEPRAM</span></h2>
</td>
<td style="background-color: #5b2e91"></td>
</tr>
<tr>
<td style="background-color: #5b2e91;"></td>
<td style="background-color: #5b2e91;"><span style="color: #ffffff;"><strong>Ya que la Revista del Cepram ha otorgado este espacio para hablar sobre poesía, me gustaría referirme al Taller de Poesía para Adultos Mayores que, desde el año 2003, coordino juntamente con Susana Arévalo. Lo primero a reconocer y agradecer es la libertad con la que se nos ha permitido desarrollar nuestra programación. También la de disponer no sólo de su infraestructura, sino de elementos tales como reproductores de CD, Video, etc. que enriquecen nuestra propuesta. El haber contribuido mediante el personal que se desempeña en el área de cultura, la edición de dos antologías: Zona de Poesía I y II y el habernos facilitado los medios para sendas presentaciones.  También es loable la apertura del Taller a toda aquella persona que manifieste tener una sensibilidad poética. Es decir, no existe una selección previa que intimide. Quienes desearan integrarse al mismo, sólo deben pasar por la Secretaría de la Institución.  Es imposible incluir las producciones de todos los que integraron el Taller en una sola revista, sí la de algunos de ellos, pues no veo otro modo mejor de concluir esta nota que no sea la de mostrar algunos de los poemas que se han originado en el mismo y que se encuentran en las ediciones antes indicadas, disponibles en la Biblioteca de la Institución.</strong></span></td>
<td style="background-color: #5b2e91;"></td>
</tr>
<tr>
<td style="width: 18px;"><img style="border: 0pt none; margin: 0px;" src="/revista/wp-content/images/li.png" alt="" width="18" height="18" /></td>
<td style="background-color: #5b2e91;"></td>
<td style="width: 18px;"><img style="border: 0pt none; margin: 0px;" src="/revista/wp-content/images/ld.png" alt="" width="18" height="18" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<div style="width:47%; float: left; padding-right: 6%; display: inline;" class="post_column_1"><p>
<p><strong>BORRADORES ATRIBUIDOS A MARCIAL<br />
Bernardo Mullins</strong></p>
<p>(… aquí sigue un párrafo explicativo por las alteraciones<br />
y la fantasía  de los  malos copistas y de cuantos los trasmitieron,<br />
y que fuera imposible prolijas recensiones).<br />
Como  en  este  caso,  es  de total responsabilidad del<br />
infrascripto. (EED)</p>
<p>1</p>
<p align="right">Acerra siempre bebe<br />
hasta el amanecer<br />
(Libro I, 28)</p>
<p>transcurrir la noche con babero de bacía<br />
acólito del rito espirituoso<br />
en su manera de libar su vida por Baco<br />
que se despabile en mi triclinio<br />
con el agua de los floreros<br />
y sus rastros de resaca<br />
por el pórfido del domo<br />
y sin reproche es material de amistad<br />
catador del devenir<br />
debo hallar el modo  sin infringirle ofensa<br />
de que practique en su bodega<br />
el rellenar los toneles<br />
con el recebo de su dionisíaca humanidad.</p>
<p>2</p>
<p align="right">Quieres saber, Flaco<br />
a qué mujer prefiero<br />
(Libro I, 57)</p>
<p>Flaco/ favor  me harías<br />
devolverme juventud<br />
atendiendo tedioso encargo<br />
la prefiero ancha  para cubrirme<br />
el Maestro del Monte Soracto<br />
anuncia un crudo invierno<br />
por mi gota  reuma  regalías<br />
baldones de mi panoplia<br />
que sea de baja estatura<br />
mis brazos sobre su hombro<br />
sus dos piernas de bastón<br />
será digno mi andar  del pórtico a la litera<br />
si es accesible la paga<br />
que sea joven agraciada<br />
de posición holgada<br />
con mansiones en Hispania<br />
Flaco/ mi pedido  es un contrato<br />
por cada vuelta que evite<br />
voltear ánforas en la clepsidra<br />
tu talego de sestercios engrosará mayores ases.</p>
<p>3</p>
<p align="right">Diaulo era médico,<br />
ahora es enterrador<br />
(Libro I, 47 )</p>
<p>motivo de mi consulta<br />
una simple constipación<br />
Publio Cecinio boticario<br />
elevó por ilegible jerga<br />
al Colegio de los Augures<br />
a Marco Valerio Marcial<br />
Bílbilis Hispania<br />
(transcripción literal)<br />
aforo 50 ases y medio<br />
Rp.<br />
romano naturalizado<br />
medidas del cajón  convencionales<br />
peso normal con abdomen prominente<br />
tablas resinosas de la Galia Cisalpina<br />
velatorio en la campiña<br />
si se avistan vuelos de águilas apresurar el<br />
tratamiento<br />
posición supina  una toma diez palmos<br />
bajo tierra<br />
addenda<br />
las flores del campo<br />
con el sereno del rocío (no machacar)</p>
<p align="right">subscriptio Diaulo Medicus alrededor del 20 de Noviembre</p>
<p align="right">Codex Collegium auspice<br />
(sigillum diversus).</p>
<p><strong>¿DÓNDE, LA LUZ?<br />
Norberto Semería</strong></p>
<p>En la noche, la impiadosa nostalgia<br />
se filtra en mi lecho.<br />
Luz repetida, sin matices.<br />
En vano intento vencerla:<br />
Abro las ventanas<br />
y la nostalgia, ahora, es un espejismo<br />
que me ciega.</p>
<p></div><br />
<div style="width:47%; float: left; padding-right: 0; display: inline;" class="post_column_1"><p></p>
<p><strong>BARRO Y ARENA<br />
Cecilia Enet</strong></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>En el desierto<br />
acontece la aurora.<br />
Alguien lo sabe.</em><br />
Jorge Luis Borges</p>
<p>Todas las arenas juntas<br />
son el desierto<br />
El puñado de arena<br />
que contiene la pequeña vasija<br />
es también el desierto<br />
El desierto, en fin,<br />
sostiene la luz, lo incorruptible<br />
Por eso digo:<em><br />
Cuando me muera<br />
entiérrenme en cajón de barro<br />
pónganme velas de arena</em><br />
Al barro, lo que es del barro<br />
para que el barro lo devore<br />
Y la luz, la luz a las arenas</p>
<p><strong>TELARAÑAS<br />
José Halac</strong></p>
<p>La pequeña araña teje<br />
como una madre el jaguar del niño.</p>
<p><strong>APARECISTE<br />
María Angélica Massa</strong></p>
<p>Apareciste detrás del fuego<br />
eterno<br />
para decirme con tu callado vuelo<br />
que hay vida, y no.<br />
Que nada es lo que parece.<br />
Que a veces es cabalgar sin ver el Sol.<br />
Otras, buscar en el bosque desaparecido.<br />
Y vos, que estuviste siempre<br />
vestida de violeta,<br />
hoy te levantaste azul<br />
desde el poniente.<br />
Entonces me habitó de nuevo<br />
la locura.</p>
<p><strong>ABANICO DE ROSAS, el recuerdo.<br />
Yolanda Mazzalay</strong></p>
<p>No en vano, por ellas<br />
él madrugaba.</p>
<p><strong><em>Fuga sin destino</em><br />
José Vicente Muscará</strong></p>
<p><em>Escapo<br />
despacio, ni un ruidito<br />
doblo<br />
lloro<br />
oro.<br />
Quizá el viento.<br />
Detén al toro, ha vaciado mis cuencas.<br />
Solemne y agudo coro<br />
ángeles vomita<br />
cielo de pájaros, pajaritos<br />
búsqueda desesperada<br />
redonda<br />
ronda<br />
rueda<br />
la lágrima.<br />
Solo quedo, solito<br />
callado el coro, quebrado el toro<br />
sangra su testuz<br />
derrama rojo, oro, yo.<br />
Llego, permiso<br />
llego<br />
acerbo de mi acervo<br />
agnóstico baldío<br />
llego<br />
llegooo…<br />
Decidme dónde!</em></p>
<p><strong>AUSENCIA<br />
Cristina Rodríguez</strong></p>
<p>La ausencia<br />
no siempre es transparente.<br />
Tiene a veces,<br />
la opacidad de la tristeza.<br />
A veces, sólo<br />
es el lugar donde Dios ancla.</p>
<p><strong>ENCRUCIJADA<br />
Marta Segura</strong></p>
<p>Llegará el tiempo<br />
de entregarlo todo<br />
que el sacrificio<br />
no sea<br />
flagelar<br />
el aire<br />
jalar el gatillo<br />
por un relámpago<br />
de gloria</p>
<p></div></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://alogrande.org.ar/revista/?feed=rss2&amp;p=347</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La hora del chancho</title>
		<link>http://alogrande.org.ar/revista/?p=322</link>
		<comments>http://alogrande.org.ar/revista/?p=322#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 10 Aug 2009 17:21:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Cárdenas Zúñiga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Humor]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://alogrande.org.ar/revista/?p=322</guid>
		<description><![CDATA[
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-323 alignnone" title="chancho" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/08/chancho.jpg" alt="chancho" width="815" height="612" /></p>
<p style="text-align: justify;"><div style="width:50%; float: left; padding-right: 5%; display: inline;" class="post_column_1"><p> Sí, es la hora del chancho, así como lo lee nomás.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque, veamos;  está la paloma mensajera, la gallina bataraza, la vaca lechera, la oveja que me da lana, el bello cisne, el caballo que cura (equino terapia), el gato con botas, el perro fiel., el conejo de pascua.  ¿Y el chancho? ¿Y el chancho qué? Nada.</p>
<p style="text-align: justify;">El pato, es un capítulo a parte, tiene esa cosa sonza que lo hace agradable.</p>
<p style="text-align: justify;">Un domingo a la tarde, con gusto, quién mas quién menos,  en un arrebato de audacia parte a las costas del Suquia.  Se instala en las inmediaciones de la isla de los patos y los ve caminar, con ese andar sexópato y psico-pato-lógico. Se sienta, (no el pato, ud.)  mate en un  mano, tortilla en la otra y escucha el cálido: ¡Cuack! ¡Cuack!  Se le enternece el corazón, deshace un par de criollos y le tira las migas.  Mansa su mirada (nuevamente nos referimos a “su” mirada, no la del pato), manso el pato y, mansa la miga que se mese en la débil correntada del Suquia.  Si es menos dado a las emociones causadas por la patofilia, después de comerse el último criollo sacude la bolsa sobre las cabezas de los palmípedos (no va gastar criollos en un pato), desperdiga las migas al viento,  los plumíferos se quedan a la espera de la miga, pero miga que voló, no volvió, y eso hasta el pato lo sabe.</p>
<p style="text-align: justify;">Si las migas caen al agua, viene el paterío dando graznidos, con gran alborozo, sin embargo, es el mismo  entusiasmo el que invade a  los patos, si en vez de migas son piedritas. Curioso el caso del pato citadino.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, volvamos al tema que nos ocupa, no le quitaremos el lugar al chancho hablando de patos.  Imagine, por un momento, que la isla esta poblada por chanchos, sí, los famosos porcinos. Pasen gentiles en medio del paisaje urbano,  ahí nomás, a la vera, hociqueando en pleno litoral de Alberdi  ¿iría a ver chanchos a la isla (que es de los patos, ahora) una tarde de enero con 40º a la sombra? Con sinceridad, sin miramientos, con el curso de habilidades sociales aprobado, seamos claros, NO IRÍA, así se lo digo, NO IRÍA.  Ni lo sugiere, si están los lechones.  No se le cruza por la mente, y en el caso que lo hiciere, sus familiares lo toman como el detalle que faltaba para internarlo.  Primer punto en contra del chancho.</p>
<p style="text-align: justify;">Pruebe tirarle “un” criollo al chochán, viene sacudiendo las orejas como un poseso, se le viene encima, le arrebata la bolsa y de paso cañazo, medio antebrazo. Cuando un chancho agarra velocidad es imparable, se les dibuja en la mirada una cosa como asesina, el ¡Oinck! ¡Oinck! Es intimidatorio.  Además son inagarrables, haga la prueba, consígase un chancho no de los más grandes, uno mediano nomás, suéltelo en su jardín, (no le sugiero el living por razones obvias),  luego haciendo gala de gaucho entrenao’ intente asirlo, trate, trate de agarrarlo, después me cuenta.   Ni que pensar si escapa a la calle.  Imagine como queda en el barrio, qué dirían los vecinos si la ven saliendo en salto de cama y gritando “Se me escapó el chancho!”  “Vecino, vecino, ¡¡ el chancho!!” porque claro, si tiene uno, no le pone nombre, nada de “Lori, la marrana” “Pedro, el lechón”.   No, definitivamente,  uno a los chanchos los come no los bautiza.</p>
<p></div></p>
<div style="width:40%; float: left; padding-right: 0; display: inline;" class="post_column_1"><p></div>
<p style="text-align: justify;">A los porcinos los usa de insulto, ¡qué chancho! Sin mencionar el poder de síntesis que alberga la expresión “chanchadas” ó “cochinadas”, por cierto nada que se pueda confesar sin ruborizarse.   Sí, es cierto. Alguna vez usó el “¿cómo andas chanchita?” o el no menos romántico “Chanchiii” ambos de escasa aceptación y poco propagados en el medio.  El chancho, y sus circunstancias ronda más el oprobio que el halago, arrumaco, mimo, galantería o seducción.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese mismo demoníaco y enjundioso jamón viviente, se vino por la revancha, así de una, sin aviso, agarró un virus que era de los pollos, antes de la vaca&#8230; Porque claro, el chancho como buen omnívoro,  no te clasifica la comida por sus calorías, presentación, economía o sensualidad, nada de eso,  le da sin miramientos a lo que venga y no sólo lo consumió, lo mutó.</p>
<p style="text-align: justify;">Si le preocupan los estornudos, fiebre, tos, dolores musculares, desazón, espere ir a la farmacia y verá que no ha sufrido nada aún. Cuando le digan lo que cuesta el medicamento “salvador”, verá lo que es dolor: ¿Cuánto? ¿Ciento qué?”  Ud era uno que  decía: “¿Cómo puede ser que el kilo de lechón llegue a este precio?” pero “¿con qué alimentan a los chanchos para cobrar así?” “¿Lo engordaste con castañas de cajú?”.  Va a ver lo que cuesta un estornudo y entonces, va a entender porqué éste, no es el año del chancho, pero él sin embargo, se vino por la revancha.</p>
<p style="text-align: justify;">Un inocente estornudo; en el trole, súper, cine o en la fila del banco, hasta hace días no más, era respondido con un ¡salud! Ameritando un no menos cortés “gracias”, pruebe ahora estornudar en un lugar lleno de humanos, le gritan en la cara “Chancho”, “Tiene la porcina”, “Que se baje”, “No sé para que salís de tu casa”, “Anda a estornudar a tu país”, “Usa barbijo”, sin olvidar, el “sutil” alejamiento a cuatro metros a la redonda.</p>
<p style="text-align: justify;">La suerte esta echada, el chancho, vino para quedarse, de ahora en más este invierno, no será recordado, por el frío, el calor, por el mayor derretimiento de los glaciares, o por el tamaño del agujero de ozono.  No habrá nieve, que permita, cuando le cuente historias a sus nietos, evitar mencionar, el año, en que fuimos asolados por el chancho, trate después de hacer que uno de sus descendientes se coma sonriente un choripán.  No hay forma, como quiera llamarlo: cerdo, puerco, cochino, lechón, gorrino, guarro, marrano, en sus variadas presentaciones, en esta ocasión gana  el lugar que milenariamente le fue negado, punto para él.</p>
<p>Foto de <a href="http://www.flickr.com/photos/fleur-design/" target="_blank">The Pug Father</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://alogrande.org.ar/revista/?feed=rss2&amp;p=322</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El hombre que le temió a “Los puentes de Madison”</title>
		<link>http://alogrande.org.ar/revista/?p=335</link>
		<comments>http://alogrande.org.ar/revista/?p=335#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 10 Aug 2009 17:12:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramiro Ortiz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://alogrande.org.ar/revista/?p=335</guid>
		<description><![CDATA[Ese hombre fue nada menos que el autor del libro que lleva ese título, y que luego devino en película. Cuando en 1992 la novela “Los puentes de Madison” (“The bridges of Madison County”) se convirtió en un récord de ventas dentro y fuera de los EE.UU., la fama sorprendió a Robert James Waller, un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Ese hombre fue nada menos que el autor del libro que lleva ese título, y que luego devino en película. Cuando en 1992 la novela “Los puentes de Madison” (“The bridges of Madison County”) se convirtió en un récord de ventas dentro y fuera de los EE.UU., la fama sorprendió a Robert James Waller, un hombre acostumbrado a la tranquila rutina de los claustros universitarios, y lo impulsó a hacer algunos cambios en su vida. A los 53 años, Waller estaba habituado a la enseñanza de la economía, la matemática aplicada y el management, a tocar algo de música en los pubs, a tomar fotografías amateurs, y a borronear ideas que nunca llegaban a adquirir para él el estatus de literatura, pese a que le asignaba una cierta importancia a la actividad periódica de sentarse a escribir.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft size-full wp-image-337" style="border: 1px solid black; margin: 5px 10px;" title="madison" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/08/madison.jpg" alt="Los puentes de Madison" width="400" height="272" />Dicho de otro modo, Waller no tenía planeado convertirse en un profesional de las letras, y mucho menos en una celebridad. De modo que, frente a la reacción de sus lectores y editores por el éxito de su primera novela, a lo que atinó fue a replegarse sobre sí mismo. Y no encontró mejor manera de hacerlo que abandonando su Iowa natal para recluirse a un remoto rancho de Texas. Parece bastante lógico que un sujeto “parecido en algunas cosas” al personaje masculino del libro, haya tenido una actitud semejante. Si Robert Kincaid, el fotógrafo que vive un intenso y dolido romance con una mujer casada llamada Francesca Johnson en la ficción, no era muy adepto a expresar sus emociones, o a mezclarse en grupos muy numerosos, Waller lo era tal vez menos. Desde el principio le molestó que sus lectores creyeran que era tan romántico o aventurero como Kincaid, y mudarse lejos del acoso de los fans fue una manera de preservar la privacidad que tanto valoraba.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras tanto, el fenómeno del libro había cobrado un nuevo impulso con la adaptación al cine protagonizada por Clint Eastwood y Meryl Streep. A la postre, el volumen se tradujo a decenas de lenguas y vendió más de cincuenta millones de ejemplares en todo el planeta.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero Waller nunca llegó a verse como un escritor de carrera. Tardó algunos años en volver a sentarse frente a una computadora porque sentía deseos de seguir dedicándose a la música, a la fotografía, o a mantener la antigua casa de piedras que presidía su rancho.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/08/Madison-Bridges3.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-480" style="border: 1px solid black; margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="Madison Bridges3" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/08/Madison-Bridges3.jpg" alt="Madison Bridges3" width="400" height="600" align="right" /></a>La inspiración para Los puentes de Madison había surgido mientras se encontraba de visita en una región de Norteamérica conocida por sus puentes techados. De pronto, mientras trabajaba bajo una llovizna pertinaz, había sentido que “inexplicablemente” todo cerraba en su interior, más o menos como si se hubiera armado un rompecabezas. Había surgido el impulso de contar la historia del amor entre un ama de casa que dudaba si quedarse junto a la familia que había formado, o seguir al hombre de sus sueños, un fotógrafo bohemio, independiente y solitario, que había golpeado de improviso la puerta de su casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras regresaba a su propio hogar, con el espíritu movilizado, Waller notó que los detalles del relato empezaban a agolparse en su mente, mezclándose los imaginarios con los que provenían de experiencias propias. Sin esperarlo, había “traspasado alguna clase de barrera” que hasta ese momento sólo le permitía escribir libros de texto, o ensayos, pero no ficciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras la publicación y sucesivas reimpresiones de Los puentes de Madison, retirado en su nuevo refugio, Robert James Waller recibió cientos de cartas. En muchas de ellas le preguntaban cómo seguía la vida de Robert y Francesca después de que se rozaban por última vez, en esa escena tan emotiva en que, bajo un aguacero, sus coches se acercan demasiado como para creer que no van a verse el uno con el otro.</p>
<p style="text-align: justify;">La respuesta de Waller a todas esas preguntas fue escribir, diez años más tarde, otro libro acerca de esos personajes: “Mil rutas a lo largo del país: Un epílogo a Los puentes de Madison”. Luchó para que incluyeran la palabra “epílogo” en el título, ya que consideraba que esa continuación de la novela era más una suerte de “larga conclusión” de la obra original, que una secuela.</p>
<p style="text-align: justify;">De este modo, saldó las expectativas de los demás y fue fiel a sus principios. Convicciones que lo impulsaron a pergeñar esta frase: “Toma en serio a tus lectores y a tu trabajo, pero nunca a tí mismo”.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://alogrande.org.ar/revista/?feed=rss2&amp;p=335</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cuando callamos lo que queremos decir</title>
		<link>http://alogrande.org.ar/revista/?p=4</link>
		<comments>http://alogrande.org.ar/revista/?p=4#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2009 14:49:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lic. Fernada Jimenez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bienestar]]></category>
		<category><![CDATA[Featured]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://alogrande.org.ar/revista/?p=4</guid>
		<description><![CDATA[Clase abierta del curso "Ayudar a otros sin descuidarnos"]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-full wp-image-269" title="codep-1" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/06/codep-1.jpg" alt="codep-1" width="815" height="398" /></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">¿Cuántas palabras se guardan ustedes cuando hablan con otros? Cuánto callan frente a sus familiares, amigos o en sus trabajos? El  no poder decir lo que sentimos, pensamos o queremos  lo aprendimos de niños y aún  les sigue ocurriendo.<br />
Aunque no es una cuestión solamente obstructiva en la niñez.  Porque cuántos de ustedes tienen indigestión de palabras no dichas antes y ahora</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Alumno:</strong> <em>Si bien antes,  los chicos tenían la palabra más vedada que ahora, la posibilidad de hablar depende del entorno de la familia.</em></p>
<p style="text-align: justify;">En general, hay una generación donde realmente la palabra tenía que estar “colada” sobre algunas cuestiones.  <em>Cállense que primero los mayores. Váyanse, salgan que van a hablar los mayores.</em><br />
Además no se podía decir “no” a muchas cosas, desde las más triviales a lo importante. Se especulaba con lo que se quería decir. De todos modos, esto no es exclusivo del pasado, ni una cuestión generacional.  Tiene que ver con una dinámica en la familia, con algunos rasgos disfuncionales. Lo que ocurre es que en la generación de ustedes, solía suceder que la palabra de los menores estuviera como “macerada”. Era común que en las familias unos tuvieran más permiso y respeto para hablar que otros.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Alumno:</strong> <em>Antes quizás teníamos más atención de la familia: no había televisión, la mamá estaba en la casa. Pero había una patología en esto: la rigidez con que no permitían a los chicos opinar sobre ciertas cuestiones</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Alumno: </strong><em>Ahora hay menos tiempo. Es decir que el chico tampoco puede hablar pero por la televisión, la computadora.<br />
Además los padres muchas veces abortan la fluidez de la palabra en los hijos.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Alumno: </strong><em>A mi me molestaban las contradicciones de nuestros mayores: “No se contradice a una persona grande”. Uno tiene que saber defender sus derechos. Antes estaba muy pautado qué se podía y qué no se podía decir y delante de quien.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Alumno: </strong><em>También en otra generación sufrimos padres en desacuerdo. Preguntale a tu madre, preguntale a tu padre,  cuando pedías explicación te contestaban “¡porque no!”. Entonces te quedabas no sólo con la indigestión de la palabra, sino sin comprender por qué era el no, los mayores tenían la razón aunque no la tuvieran.</em></p>
<h3 style="text-align: justify;">¿Porqué decimos sí cuando queremos decir no?</h3>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignright size-full wp-image-54" style="border: 0pt none; margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="curso-codependencia-2" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/05/curso-codependencia-2.jpg" alt="curso-codependencia-2" width="430" height="224" />Acordamos entonces que las dificultades para comunicarnos sanamente con otros comenzaron en la familia y luego se reforzó en mandatos culturales, religiosos y sociales de la época. Pero va más allá y está presente hoy en pleno siglo XXI.<br />
Muchas veces no somos directos en la comunicación. No decimos lo que queremos decir y no queremos decir lo que decimos.  Cuando por ejemplo, uno  quiere decir “no” pero dice sí. El pensamiento y el sentimiento van en el sentido contrario de la palabra, a la cual la ponemos al servicio de un objetivo que tiene que ver con no poder relacionarte sanamente con las personas. Esta es una conducta muy propia de la persona codependiente, es decir de aquel que se comunica en dirección de complacer la escucha del otro. Esto tiene una razón de ser. La comunicación del codependiente no es porque si.<br />
La comunicación se dificulta, no porque tiene un vocabulario pobre, sino porque las palabras que usa ponen de manifiesto el miedo a no ser aceptado, la falta de autoestima, el sentimiento de culpa por decir no, y también su omnipotencia de querer controlar al otro. El lenguaje se empobrece porque está pobre el espíritu si se quiere esa frase, pobre de su aceptación propia, pobre de su certeza de poder expresarse y no ser castigado por ello. Recuerdo una frase bíblica que me decía mi abuela: “De la abundancia del corazón habla la boca”. Entonces, esta abundancia, si uno está bien, pleno, con tranquilidad en lo personal, nuestras palabras van a reflejar eso. Si nuestro ser está empobrecido, nuestro yo está sofocado, está temeroso, está también enojado, también nuestras palabras van a hablar de esta abundancia. ¿Se entiende?</p>
<h3 style="text-align: justify;">¿Por qué es difícil comunicarse sanamente?</h3>
<p style="text-align: justify;">La respuesta es porque así se aprendió, ya sea en la familia de la niñez o en la familia de adulto: Se aprendió a que no estaba bien hablar acerca de los problemas, se aprendió a que no estaba bien expresar opiniones y se aprendió a que no estaba bien expresar libremente los sentimientos. Son mandatos que llegan cuando hay campo fértil en la familia. Porque a veces, por suerte, hay ciertos mandatos culturales, que puertas adentro se pueden flexibilizar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Alumno:</strong><em> Pero por otro lado, hablar de lo que se sentía estaba mal. Hasta el enojo, o la bronca no se podía manifestar. ¿Cómo yo voy a tener bronca con mi mamá o mi hijo? No se estaba permitido sentir algunas cosas y menos decirlas.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Alumno: </strong><em>Si nosotros revisamos los mandatos de la religión judeo-cristiana, están llenos de culpa, de falso pudor, de temas tabúes, y eso nos ha llegado también. Mezclado con el mensaje de los padres que refuerzan a su vez otros mensajes anteriore.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Se empieza a cuidar todo lo que se dice para no herir y para lograr lo que quiero. Todo el proceso mental está mediado por esto cuando las relaciones no son francas.</p>
<h3 style="text-align: justify;">¿Qué se esconde detrás de las palabras?</h3>
<p style="text-align: justify;">Una respuesta posible es quizás porque no se está seguro de quién es uno y de lo que se siente y quiere decir. Esta es la base, el origen, la raíz de esta debilidad.<br />
Pero también porque se experimentan sentimientos de bronca, de enojo, de culpa, de miedo y de dolor. Y acá aparece la otra cara de esta enfermedad de los vínculos o de quien es codependiente. Si uno hiciera un identikit, tendríamos dos caras: la del bueno, sumiso, que acepta todo con alegría, que ayuda y comprende a los demás. Y del otro lado, encontramos los sentimientos mal llamados negativos, ya  que no tiene porqué ser negativo cuando expreso “no tengo ganas de conocer a nadie” o “no tengo ganas de soportarte” o “te quiero mucho pero hasta acá llegaste” u “hoy no tengo ganas de contenerte a vos, quiero que me contengan a mi”.<br />
Pero toda esta otra cara del codependiente no siempre se muestra, más bien se reprime y se calla.<br />
Aquí comienza a entenderse porqué evitan hablar sobre sí mismos, porqué siempre están preguntando a los demás, buscando que las conversaciones giren en torno al otro. Ocurre que es mejor hablar de los demás porque “yo no me quiero mostrar, yo no me quiero involucrar afectivamente para no decir lo que siento de verdad, porque yo no quiero que me conozcan, porque si me conocen quizás no me aceptan”. Este es el fondo del tema. Son personas que esperan, para expresar sus opiniones, escuchan primero, van chequeando el pensamiento de los demás para adecuar el propio porque temen mostrarlo y no ser aceptados por lo que creen.</p>
<h3 style="text-align: justify;">Está bien, andá nomás&#8230;</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><img class="alignleft size-full wp-image-49" style="border: 0pt none; margin: 10px;" title="teatro-para-ilustrar2" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/05/teatro-para-ilustrar2.jpg" alt="teatro-para-ilustrar2" width="430" height="210" /></h3>
<p style="text-align: justify;">Hay muchos que sienten que no tienen derecho a pedir y cuando necesitan algo creen que no se animan a decirlo por temor a recibir un no por respuesta. Entonces, en lugar de ser directos, manipulan, enternecen y se victimizan. También se culpan como esas típicas madres que dicen “Está bien, andá. Si me muero de un infarto…, total yo me quedo sola”. Pero esos vínculos también existen en lo laboral cuántas veces habremos escuchado “bueno vaya, vaya, ya me haré cargo yo”. Es lo mismo, el no te voy a permitir que te vayas sin culpa  o sin temor por que te amenazo con el discurso “Bueno, andá nomás, hay gente dispuesta a quedarse una hora más, atenete a las consecuencias”.<br />
Los codependientes ejercen coerción y suplican: “Hay haceme este favor porque yo en realidad estoy tan sola en esta vida …” esta cosa de no poder pedir “che, ¿me podés hacer tal cosa?” no, “me podés hacer tal cosa porque cuando yo era chiquita mi papa blablabla” te ruegan que por favor lo hagas. Y ¿por qué? Porque piensa que los demás no toman en serio lo que dicen, que los descalifican y son superiores a ellos. Pero en realidad son ellos los que se están sintiendo inferiores. Miden cuidadosamente sus palabras para lograr el efecto deseado. Tratan de decir lo que logrará movilizar al otro en el sentido buscado.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Esta nota fue realizada a partir de una clase del curso Ayudar a otros sin descuidarnos. Agradecemos a todos sus alumnos por habernos permitido participar de la clase y por haber enriquecido la nota con sus testimonios.</em></p>
<p style="text-align: justify;">
<table style="border: 0pt solid #fcb814; width: 815px;" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" align="center">
<tbody>
<tr>
<td style="background-color: #fcb814;"></td>
<td style="background-color: #fcb814;">
<h2>Cómo empezar a curarse</h2>
</td>
<td style="background-color: #fcb814;"></td>
</tr>
<tr>
<td style="background-color: #fcb814; width: 20px;"></td>
<td style="background-color: #fcb814;"><span style="color: #000000;"><strong>Desandar el camino de las palabras censuradas en la infancia, del temor, de la baja autoestima es iniciar el saludable viaje de recuperarse a sí mismo.<br />
Si queremos dar los primeros pasos para mejorar nuestra comunicación, les propongo los siguientes ejercicios:</strong></span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;"><strong>Tratar de ser concisos, no andar con rodeos.</strong></span></li>
<li><span style="color: #000000;"><strong>Hablar de los problemas, de lo que duele. No sentirse desleal al decir lo que el otro no quiere escuchar. No es ingrato decir que no te gusta ir al cine, ni pone en riesgo el vínculo si es sano.</strong></span></li>
<li><span style="color: #000000;"><strong>Compartir nuestros secretos con alguien significativo. Esto es importante porque muchas veces cargamos con ellos (no es que esté mal, ni es pecado) y nos agobian, y sin duda condicionan nuestros vínculos. Cuando lo compartimos con alguien de confianza, es muy liberador y muchas veces sana relaciones.</strong></span></li>
<li><span style="color: #000000;"><strong>Expresar los sentimientos y dar lugar a que los otros hagan lo mismo, ser permeable a que los otros puedan contar lo que ellos sienten, ya sea tristeza, enojo o bronca. Hay que decir, y permitir que me lo digan. No manipulando ni amenazando. Ocultar no impide el peligro, sólo da muestra de la fragilidad de los vínculos.</strong></span></li>
<li><span style="color: #000000;"><strong>Las relaciones con nuestros hijos, con la pareja, los hermanos, los padres, los amigos se fortalecerán si comenzamos a sanear la comunicación que tenemos con ellos y fundamentalmente a recuperarnos a nosotros mismos.</strong></span></li>
</ul>
</td>
<td style="background-color: #fcb814; width: 20px;"></td>
</tr>
<tr>
<td colspan="3"><img class="alignnone size-full wp-image-20" title="bp-footer" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/05/bp-footer.png" alt="bp-footer" width="815" height="18" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: justify;">
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://alogrande.org.ar/revista/?feed=rss2&amp;p=4</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Dónde viven los adultos mayores cordobeses</title>
		<link>http://alogrande.org.ar/revista/?p=80</link>
		<comments>http://alogrande.org.ar/revista/?p=80#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2009 14:48:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bertarelli y Alicia Lescano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Informe]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://alogrande.org.ar/revista/?p=80</guid>
		<description><![CDATA[Una investigación de la UNC revela en qué barrios de Córdoba se concentra la población de más de 60 años.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Una investigación de la UNC revela en qué barrios de Córdoba se concentra la población de más de 60 años.</h3>
<h2>De cada 20 adultos mayores, cuatro viven en el centro y sólo uno en barrios de la periferia</h2>
<p style="text-align: justify;"><em>Además, 6 de cada 10 mayores pertenecen a la clase media y media alta. En cambio, en los sectores bajos los niños representan el 30 por ciento de su población y los mayores sólo el 7,7 por ciento. </em></p>
<p style="text-align: justify;"><div style="width:45%; float: left; padding-right: 5%; display: inline;" class="post_column_1"><p></p>
<p style="text-align: justify;">
<table style="width: 90%;" border="0">
<tbody>
<tr>
<td><img class="alignnone size-full wp-image-283" title="bertarelli" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/06/bertarelli.jpg" alt="bertarelli" width="80" height="86" /></td>
<td></td>
<td><img class="alignnone size-full wp-image-285" title="bl" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/06/bl.jpg" alt="bl" width="80" height="80" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: justify;">Como todas las mañanas, Juan después de tomar unos amargos, baja por el ascensor hasta la puerta del edificio. Todo está muy silencioso. Extraña las voces y risas de los niños de la familia que habitaba en el cuarto B y que por razones económicas y de espacios se mudaron a una casa con patio. Ya en la vereda, la fresca mañana céntrica lo envuelve en el ritmo agitado de la ciudad, con su sonidos de sirenas, silbatos y cánticos de la protesta de turno. Mientras camina se encuentra con algunos compañeros jubilados y recuerda a esos niños cuando le contaban enloquecidos que ahora podían tener un perrito.<br />
Hace cuarenta años que vive en el centro, la zona que concentra la mayor cantidad de adultos mayores de toda la ciudad de Córdoba, al igual que los barrios Alta Córdoba, General Paz, Cofico, Juniors y Residencial América. En tanto, los chicos viven ahora, en la salida a Alta Gracia, bastante más lejos de allí, pero mucho más cerca de la escuela y de sus primos. Están próximos a Villa Libertador, uno de los sectores periféricos con mayor cantidad de niños de la ciudad, similar a los barrio Villa Unión, Santa Isabel Tercera Sección, Comercial, Argüello Norte, Mercantil, Colonia Lola, Renacimiento y Gral. Alorenales, Las Violetas y Los Filtros. Aquí son tantos los pequeños y tan pocos los mayores que si estos barrios fueran toda la ciudad, apenas tendría unos juveniles 23 años como edad promedio. Sin embargo, Córdoba tiene una media de 27 años, con zonas largamente treintañeras y con una tendencia al envejecimiento según lo revelan los censos. En 1991 éramos un año más jóvenes (26,85 años) que el 2001 (27,66). Además, la cantidad de personas mayores de 65 años aumentó un 2,9 por ciento anual, en tanto que la tasa de crecimiento medio anual fue de sólo el 0,8 por ciento.<br />
Al analizar en detalle hay sectores de la ciudad que entre 1991 y 2001 envejecieron notablemente, sumando 4 años de edad mediana tales los barrios Alto Verde, Alto San Martín; Residencial América y Alto Palermo, Cerro de las Rosas y Parque Corema. Por el contrario, hay sectores de la ciudad que rejuvenecieron en más de dos años entre 1991 y 2001, como Nueva Córdoba y San Vicente, aunque en el primer caso por la alta concentración de estudiantes.</div>[column width=45% padding=5%]Conocer en qué zonas de la ciudad de Córdoba viven las personas de edad y saber cuál es su situación socio-económica es posible gracias a una investigación del especialista en demografía de la Universidad Nacional de Córdoba, Enrique Peláez, quién es además científico de Conicet y del Centro de Estudios Avanzados, CEA. Su trabajo, basado en el último censo nacional del 2001, indagó sobre la Selectividad Residencial de los adultos mayores en la ciudad de Córdoba y sus perfiles socio-demográficos. El objetivo fue definir las áreas de vulnerabilidad social de los mayores expuestos a riesgos tales como: dificultad de acceso a centros de salud, baja cobertura social, viviendas inadecuadas o deficiente niveles de educación.</p>
<p style="text-align: justify;">
<h3>Ni viejos pobres, ni pobres viejos</h3>
<p style="text-align: justify;">Una de las revelaciones surgidas del cruce de datos de edades y situación socio-económica es que ni los adultos mayores de Córdoba son pobres, ni los pobres son viejos. Como en el resto de Latinoamérica nuestra ciudad no escapa al fenómeno de infantilización de la pobreza y en este sentido, el investigador advierte que “es seriamente preocupante lo que ocurrirá dentro de 30 años, cuando la población adulta mayor este compuesta por los actuales estratos medios, sumergidos en un profundo proceso de pauperización”.<br />
Los resultados establecen que 6 de cada 10 mayores adultos cordobeses, tiene un nivel socio-económico medio y alto, mientras que la mayoría de la población se encuentra en los grupos con nivel socio-económico bajo. Esto confirma la hipótesis de que los adultos mayores tienen una mejor situación que los jóvenes, a tal punto que el porcentaje más alto de ellos se registra en la clase de ingresos económicos más elevados. Como contrapartida en las clases bajas, con altos niveles de analfabetismo, hacinamiento y carencias físicas, sociales y humanas, los niños representan del 30 al 42 por ciento de su población, mientras que aquí los mayores no pasan del 8 por ciento.<br />
Las edades agrupadas por situación socio-económica se georreferenciaron en un mapa. Ver cuadro 2 [/column]<div style="clear: both;"></div></p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-181 aligncenter" title="mapa" src="http://alogrande.org.ar/revista/wp-content/uploads/2009/06/mapa.png" alt="mapa" width="691" height="668" /></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><div style="width:45%; float: left; padding-right: 5%; display: inline;" class="post_column_1"><p>Como en la mayoría de los países latinoamericanos, en Córdoba, la incidencia de la pobreza en los adultos mayores es menor que en el resto de las edades. Según Peláez, esto puede explicarse porque una de las principales causas de la pobreza en los adultos mayores es `la pobreza vitalicia, aquella que se inicia en el hogar´. En el pasado, los requerimientos de educación del mercado laboral eran menos exigentes, pero el contexto social de nuestros mayores se caracterizó por el fortalecimiento de los estratos medios y asalariados, que pudo mejorar estructuralmente la calidad de vida de ellos”, indicó el experto.</p>
<h3>Estamos tan lejos y tan cerca</h3>
<p style="text-align: justify;">En Córdoba es muy fuerte el contraste generacional entre algunos barrios y los casos más extremos están a la vista. En los barrios Los Filtros y Las Violetas es difícil encontrar personas mayores de 80 años, sólo hay uno, cada 20 niños menores de 5 años. Mientras que en el centro de la ciudad la relación se invierte. Los niños sólo están de paso porque allí, por cada menor de 15 años, vive un adulto de 80. Estas relaciones se observan claramente al establecer el porcentajes de adultos mayores sobre el total de la población y comparar el 18 % que representan en el centro de la ciudad, con apenas el 4 % que significan en los barrios infantiles como queda graficado en el mapa 1<br />
</div>[column width=45% padding=5%]El contraste entre la gran concentración de mayores de 65 años en las áreas centrales y de niños y jóvenes en la periferia se evidencia en los gráficos y en los números. El porcentaje de población de 0 a 14 años es para el departamento capital del 26.11 % según el censo de 2001. Pero otra se observa el contraste de fracciones con concentración de más del 40 % de menores de 15 años como son las periféricas, y fracciones centrales que tienen una población menor de 5 años inferior al 10 %.</p>
<h3>Tendencias</h3>
<p style="text-align: justify;">El estudio demográfico del investigador cordobés es uno de los pocos análisis sobre segmentación de la población por edades que se hayan realizados en Córdoba y en el país con la información recogida en los censos del 2001 y 1990. Hasta ahora sólo se trabajaba sobre supuestos y generalizaciones y sólo se contaba con menciones escasas a la tendencia a mayor envejecimiento de los centros de la ciudad y la propensión de las generaciones más jóvenes a ubicarse en la periferia de la ciudad.<br />
Tras las evaluaciones es posible encontrar las causas al fenómeno de la localización urbana según las edades. Según explica Peláez, en nuestra ciudad como en el resto de Latinoamérica, los mayores han ido envejeciendo de manera activa y en el propio lugar, siguiendo la tendencia europea (ageing in place). Se caracteriza por nodos de servicios intercalados en la trama urbana. Todos funcionan en red y todos tienen una distancia que permite un fácil acceso. Esta modalidad es bien diferente a la norteamericana donde los barrios se generan con un abanico de servicios para cada franja etaria.</p>
<p style="text-align: justify;">[/column]<div style="clear: both;"></div></p>
<p style="text-align: justify;">
<table style="border: 0pt solid #f7931d; width: 815px;" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" align="center">
<tbody>
<tr>
<td style="background-color: #f7931d"></td>
<td style="background-color: #f7931d">
<h2><span style="color: #000000;">Vivencias de una censista</span></h2>
</td>
<td style="background-color: #f7931d"></td>
</tr>
<tr>
<td style="background-color: #f7931d;"></td>
<td style="background-color: #f7931d;"><span style="color: #000000;"><strong>Mañana soleada de otoño. Caminar por esas calles ciertamente conocidas. Consultas de planos y de mapas. Atesorar lápices y gomas como si fuese el primer día de clases. Llevar en la retina, en la mente, en el corazón todo lo enseñado, todo lo aprendido. Comenzar el censo ¿Cuántos son? ¿Cómo viven, en qué trabajan? ¿Qué estudios tienen? Sonrisas de niños, nerviosismo de adultos, el censista se acerca&#8230; Saludos amables, así comienza esta historia, que se extiende hasta la hora del crepúsculo. Volver a la escuela, realizar el conteo. Sentir nostalgia porque el tiempo ya es pasado y cada rostro un número. </strong></span><br />
<span style="color: #000000;"><strong>Retrato de una censada </strong></span><br />
<span style="color: #000000;"><strong>María Varela, una modesta anciana de 83 años, fue censada por última vez en mayo de 1991. De silueta delgada, cabello blanco, muy locuaz, vivía en una casa de paredes de ladrillos vistos, techo de tejas y un patio con árboles frutales. Había nacido en un pequeño pueblo catamarqueño llamado El Árbol, el 8 de marzo de 1918. Según decía, su pueblo y su casa no figuraban en el mapa. Allí transcurrieron su niñez y sus estudios primarios. Se casó con don Rufino Rojas y juntos emigraron a Córdoba en busca de nuevos horizontes. Tuvo tres hijos y una casa, la que le adjudicaron a su esposo por ser trabajador del Ferrocarril Belgrano, la misma en la que enviudó en 1957, la misma en la que falleciera dos años antes de que pudiera volver a ser censada a la edad de 91 años. Doña María Varela, un número con rostro e historia. </strong></span></p>
<h3 style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><strong>Alicia Lescano</strong></span></h3>
</td>
<td style="background-color: #f7931d;"></td>
</tr>
<tr>
<td style="width: 18px;"><img style="border: 0pt none; margin: 0px;" src="/revista/wp-content/images/iei.png" alt="" width="18" height="18" /></td>
<td style="background-color: #f7931d;"></td>
<td style="width: 18px;"><img style="border: 0pt none; margin: 0px;" src="/revista/wp-content/images/ied.png" alt="" width="18" height="18" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://alogrande.org.ar/revista/?feed=rss2&amp;p=80</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

